El amor y el odio van de la mano. Siempre que amamos o queremos, también odiamos algo en contraposición. Cuando queremos a alguien, o lo amamos, odiamos a todo lo que le haga daño. Con las posesiones materiales pasa igual, si queremos algo que tenemos, o amamos nuestra profesión, vamos a odiar aquello que nos lo arrebate.
El mundo se rige por estas dos cosas. El amor que la gente se tiene entre sí, y por las cosas que tiene. El amor lleva a todos a crear una idea de justicia. Una justicia, por ende, completamente relativa. Luego el amor, el odio y la justicia, nos llevan a la venganza, y así comienza la destrucción del mundo.
Si un ser querido es lastimado, y tomamos venganza, entonces contestaremos con la misma moneda, y causaremos una reacción igual del otro lado. Vendrán por nosotros, por la misma razón que nosotros fuimos por ellos, por "justicia". Una reacción en cadena que va destruyendo. Condenamos a nuestra familia, a los que nos rodean, por una supuesta justicia.
Deberíamos empezar a cuestionarnos cual es la justicia que queremos que se haga, y cómo queremos que se lleve a cabo.
Agustín V.
Muy bueno todo el vuelco que le das, sacaría palaras como "cosas" y queda perfecto :)
ResponderEliminar:D Gracias
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