domingo, 20 de mayo de 2012

Hug

Una vez en la facultad, clase de filosofía, leí una teoría sobre el amor en la antigüedad, en El banquete de Platón. La teoría decía, dice, que  antiguamente los hombres eran más una especia de criaturas, conformadas por dos humanos fusionados: tenían cuatro brazos y cuatro piernas, dos cabezas, etc. Eran mucho más veloces y fuertes, y un día, quisieron subir al monte donde estaban los dioses. Éstos, como castigo, no solo los bajaron a la tierra nuevamente, sino que los cortaron por la mitad. Desde entonces, cada persona busca su otra mitad, la mitad a la cual estaba fusionada antes. (como tema aparte, por esa razón hay hombres buscando hombres y mujeres buscando mujeres, y no solamente hombres buscando mujeres y viceversa ...)
En fin, en base a esa teoría muy interesante, me surgió un pensamiento:
Cuando abrazamos a alguien, podemos conectar nuestro corazón con el de esa persona. Eso es lo que pasa cuando abrazamos a la gente que queremos, podemos sentir su corazón, sentir su escencia, su cariño, todo. Cuanto más queremos a alguien, más fuerte lo abrazamos, incluso sabiendo que lo vamos a volver a ver pronto. Creo que es un instinto, un intento de fusionarnos con esa persona. Creo que a pesar de haber estado fusionado a una sola persona, existen otras con una esencia tan similar, tan combinable con nosotros, que nos provoca abrazarlos fuertemente, para sentir nuestras almas, nuestros corazones fusionarse por un segundo.

Agustín L.