Cuando alguien que realmente queremos se va, lo primero que nos sale es llorar. Sufrir, lamentarse, arrepentirse por no decir lo que queríamos decir, arrepentirse por haber dicho lo que dijimos. Es tan difícil dejar ir a alguien. La muerte es parte de la vida de todos, y es lo único que no podemos combatir; mejor dicho, lo único que no podemos evitar.
Da tanta bronca el hecho de que desde chiquitos sabemos de ella, sabemos que va a venir, y sin embargo no podemos hacer nada. Como vivimos tranquilamente, y nuestro viaje se ve interrumpido por su intervención.
Pero creo que nos haría bien cambiar toda la idea de la muerte. Sí, es el final de una vida, es el final de una companía. Alguien cercano muere, y vemos irse todas las historias vividas, y todas las que quedaban por vivir. Pero porque hay que ver como esas cosas se van? Hay que sentirse afortunados. Afortunados de haber tenido a esa persona, de haber pasado por las cosas que pasaron.
En mi punto de vista, uno vive por los demás, no solo por uno mismo. Yo personalmente ato mi felicidad a la de los demás, a la de esas personas que amo. Odio verlas mal. Y cuando muera, no quiero que estén mal. Si hay algo que realmente me fastidiaría, sería haber pasado mi vida luchando por ver bien a esas personas, y finalmente ser yo quien cause lagrimas en ellas. Creo que la mayoría piensa así, inconsientemente. Entonces, cuando alguien se nos va, lágrimas de alegría nos deberían inundar al revivir en nuestra mente todo lo que pasamos con esa persona. No hay que bajar los brazos ni tirarse a morir en la cama. Hay que seguir, por ese ser especial que ahora nos cuida aún más, que ahora está más cerca, pues todo su ser se archivó en nuestro corazón y su presencia se fortaleció aún más.
Es algo difícil, y se que surge el pensamiento de "como estar feliz si ya no está. va a pensar que no me importa su muerte". Pues no creo que sea así. No hay nada que podamos hacer para evitar que se haya ido fisicamente del mundo. Creo que lo mejor para hacer es estar bien, y hacerle sentir que sigue acá con nosotros; porque es realmente así: las personas que queremos y nos quieren de verdad, nunca nos dejan.
Agustín V.
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