Realmente me sorprende las cosas que pasan. Cómo todo está bien, y de repente cambia la situación. Hace ya casi 10 años que practico taekwondo, y realmente he madurado mucho gracias a la práctica estos últimos tiempos. De hecho, he llegado a tomar a la propia vida como un constante entrenamiento. En un principio uno cree que es un entrenamiento puramente físico, pero a medida que va avanzando se da cuenta que requiere de una preparación mental realmente impresionante. Cada obstáculo, cada cosa que no salga nos desgastará mentalmente, pero perseverando se podrá superar cualquier pared del camino. Es bastante difícil mantener el nivel, la práctica, no decaer. Pero la misma práctica es la que nos ayudará a mantener el ritmo. El camino de la vida es difícil, pero sería aburrida de lo contrario. Hay que mirar las cosas por el lado bueno, útil. En mi caso, el taekwondo me sirvió como motivación (ustedes hallarán la suya propia) para ver las cosas de otro modo; de un modo que me ayude y no me detenga ni me retrase. Esa clase de cosas, junto con las personas indicadas, nos ayudan a avanzar.
Mi mamá una vez me dijo(típico una madre ayudando con sus palabras) que no valía la pena seguir insistiendo en algo que no te hace avanzar. Esas personas que nos detienen y solo nos traen problemas, esas cosas que queremos hacer y nada bien sale de ello, no valen la pena.
"Si tiene remedio,¿Por qué te quejas?; si no tiene remedio ¿Por qué te quejas?" sabio proverbio oriental.
Mi consejo para todos es que hallen esa motivación para seguir vivos, aférrense a ella y no se rindan.
Agustín V.
No hay comentarios:
Publicar un comentario